¿Cuál es tu mayor defecto? Cómo responder en una entrevista (con ejemplos)

Actualizado el 12 de octubre de 2026

Para responder a «¿cuál es tu mayor defecto?», elige un defecto real que no sea central para el puesto, cuenta brevemente cuándo se notó y explica qué haces en concreto para corregirlo. Evita los falsos defectos como «soy demasiado perfeccionista» y termina hablando de lo que has cambiado.

Para responder a «¿cuál es tu mayor defecto?», elige un defecto real que no sea esencial para el puesto, cuenta en una frase cuándo se notó y explica qué haces para corregirlo. La respuesta debe acabar en lo que has cambiado, no en el problema.

¿Por qué te preguntan por tus defectos en una entrevista?

La pregunta aparece con muchas formas: «¿cuál es tu mayor defecto?», «¿cuáles son tus puntos débiles?» o, muy a menudo en España, «dime tres virtudes y tres defectos». No es una trampa para que confieses algo que te descarte. El entrevistador quiere comprobar dos cosas: si te conoces y si haces algo al respecto.

Una respuesta sincera y bien construida dice mucho de ti: que aceptas el feedback, que sabes analizar lo que te sale mal y que no te pones a la defensiva. Justo lo contrario de lo que transmite un candidato que esquiva la pregunta.

¿Cómo estructurar la respuesta?

  1. Nombra un defecto real que no sea el corazón del puesto. Una frase, sin rodeos.
  2. Pon un ejemplo breve de cuándo se notó en el trabajo, en las prácticas o en los estudios, con su consecuencia.
  3. Explica qué haces para mejorarlo: un hábito concreto, una herramienta, un cambio que alguien haya notado.

Menos de un minuto. Dedica una frase al defecto y el resto a cómo lo trabajas.

Una buena respuesta sobre tu mayor defecto termina en lo que has cambiado, no en el problema.

Ejemplos de respuesta a «¿cuál es tu mayor defecto?»

Son ejemplos ficticios: elige un defecto que sea verdad en tu caso.

Me cuesta hablar en reuniones grandes (Lucía, becaria de comunicación)

«Me cuesta intervenir en reuniones con mucha gente, sobre todo si no tengo la idea del todo cerrada. En mis prácticas, una compañera propuso una idea que yo llevaba una semana dándole vueltas sin atreverme a decirla. Desde entonces me pongo una norma: en cada reunión de equipo aporto al menos un comentario, aunque no esté perfecto. Mi tutora me dijo al terminar las prácticas que había notado el cambio.»

Digo que sí a todo (Andrés, administrativo contable)

«Me cuesta decir que no cuando un compañero me pide ayuda, y a veces acabo con la semana sobrecargada. En marzo se me retrasó un cierre de facturas porque había aceptado dos encargos que no eran míos. Ahora bloqueo primero en la agenda el tiempo para mis tareas, y cuando alguien me pide algo le doy una fecha realista en lugar de un sí automático.»

Me cuesta delegar (Carmen, encargada de tienda)

«Cuando me ascendieron a encargada, tendía a rehacer yo misma el trabajo de mi equipo en lugar de explicar qué había que cambiar. Eso nos frenaba a todos y no ayudaba a que aprendieran. Ahora reviso con cada persona su tarea al final del turno y solo intervengo si algo está realmente mal. He ganado tiempo para la gestión del stock, que era justo lo que me pedían.»

¿Qué defectos no debes decir?

¿Y si te piden «tres virtudes y tres defectos»?

Es una variante muy habitual en las entrevistas en España, sobre todo en la primera ronda con recursos humanos. Empieza por las virtudes, con un ejemplo breve para cada una, y luego da los defectos. No hace falta desarrollar los tres defectos con el mismo detalle: nombra dos de forma breve y desarrolla el tercero con la estructura de arriba.

Mantén el equilibrio y que las virtudes conecten con el puesto. Si te preguntan después por qué encajas, puedes apoyarte en esas mismas virtudes: lo explicamos en la guía sobre «¿por qué deberíamos contratarte?».

¿Qué preguntas de seguimiento pueden hacerte?

Un buen entrevistador no se queda en tu primera respuesta. Prepara también estas:

¿Cómo practicar esta pregunta?

  1. Escribe dos o tres defectos reales y elige el que esté más lejos de lo esencial del puesto.
  2. Prepara un ejemplo y un hábito concreto que demuestre que lo estás trabajando.
  3. Dilo en voz alta. Esta respuesta suele sonar más a la defensiva hablada que escrita: el tono debe ser tranquilo, no de disculpa.
  4. Ensaya las preguntas de seguimiento con alguien que te las haga sin avisar.

Esta pregunta suele llegar a mitad de entrevista. Prepara también el arranque con «háblame de ti» y el resto con la guía cómo preparar una entrevista de trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo un defecto que un punto débil?

En una entrevista se usan casi como sinónimos. «Defecto» suena más personal y «punto débil» más profesional, pero en ambos casos lo que se espera es lo mismo: algo real, con un ejemplo y con lo que haces para mejorarlo.

¿Puedo decir que no tengo defectos?

No. Da la impresión de que no te conoces o de que no te has preparado. Todo el mundo tiene algo que mejorar, y reconocerlo con naturalidad juega a tu favor.

¿Puedo hablar de una carencia técnica en lugar de un rasgo de carácter?

Sí, siempre que no sea una competencia clave del puesto. Por ejemplo, un nivel de inglés mejorable para un puesto con poco trato internacional, explicando qué estás haciendo para subirlo.

¿Conviene usar el mismo defecto en todas las entrevistas?

No necesariamente. Prepara dos o tres y elige en cada caso el que esté más lejos de lo que pide el puesto. Un defecto aceptable para un perfil técnico puede ser un problema en uno comercial.

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