Preguntas para hacer al final de una entrevista de trabajo (y cuáles evitar)
Cuando te digan «¿tienes alguna pregunta?», haz dos o tres preguntas abiertas sobre el puesto, el equipo y cómo se mide el éxito, y termina preguntando por los siguientes pasos. Lleva unas cinco preparadas y nunca respondas que no tienes ninguna.
Cuando el entrevistador te dice «¿tienes alguna pregunta para nosotros?», haz dos o tres preguntas abiertas sobre el puesto, el equipo y cómo se mide el éxito, y cierra preguntando por los siguientes pasos. Prepara unas cinco por si algunas quedan respondidas durante la entrevista, y no digas nunca «no, ninguna».
¿Por qué importa tanto el «¿tienes alguna pregunta?»?
Ese momento todavía forma parte de la evaluación. Con tus preguntas, el entrevistador ve si has entendido el puesto, si ya te imaginas haciéndolo y si te tomas en serio la decisión de entrar en la empresa. Responder «no, me ha quedado todo claro» suele leerse como falta de interés, aunque no lo sea.
También es tu oportunidad de informarte de verdad. Una entrevista va en las dos direcciones: lo que te cuenten sobre el día a día, el equipo o la forma de trabajar te ayudará a decidir si la oferta te encaja.
¿Qué preguntas hacer al final de una entrevista?
Agrúpalas por objetivo. Así te resulta fácil elegir en el momento según lo que ya se haya hablado.
Sobre el puesto y los primeros meses
- «¿Cómo sería una semana normal en este puesto?»
- «¿Qué esperáis que haya conseguido la persona que entre en los primeros tres meses?»
- «¿Es un puesto nuevo o una sustitución?»
- «¿Cuáles son ahora mismo las prioridades más urgentes del puesto?»
Sobre el equipo y el responsable
- «¿Con quién trabajaría más a diario?»
- «¿Cómo se organiza el equipo: reuniones, herramientas, forma de tomar decisiones?»
- «¿Cómo te gusta dar feedback a tu equipo?» (esta, al futuro responsable)
- «¿Qué tienen en común las personas a las que les va bien en este equipo?»
Sobre cómo se mide el éxito
- «¿Cómo sabréis dentro de un año que habéis acertado con la contratación?»
- «¿Qué indicadores u objetivos tendría el puesto?»
- «¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta el equipo este año?»
Las preguntas sobre retos suelen ser las más útiles: la respuesta te dice de qué va realmente el trabajo y te deja comentar, en una frase, cómo podrías ayudar.
Sobre la empresa y su rumbo
- «¿Hacia dónde queréis llevar el producto o el área en los próximos uno o dos años?»
- «¿Qué formación o acompañamiento tiene alguien que se incorpora?»
- «¿Cómo suele evolucionar la gente que empieza en este puesto?»
Sobre los siguientes pasos
- «¿Cuáles son los siguientes pasos del proceso?»
- «¿Para cuándo tenéis previsto tomar una decisión?»
- «¿Hay algo de mi perfil que os gustaría que aclarara?»
La última es atrevida, pero útil: te da la ocasión de resolver una duda antes de salir de la sala.
Dos o tres buenas preguntas valen más que diez de lista.
¿Qué preguntar a RR. HH. y qué al responsable del equipo?
En muchos procesos en España hay al menos dos conversaciones: un primer filtro con recursos humanos o una consultora de selección, y una entrevista con el responsable del área. Adapta las preguntas a quién tienes delante.
- Con RR. HH. o la consultora: el proceso y sus plazos, cómo es el equipo, qué valora más el responsable, el tipo de contrato y la modalidad (presencial, híbrido, teletrabajo). Si la oferta no indicaba la banda salarial, este suele ser el interlocutor adecuado para tratarla, mejor cuando ellos saquen el tema.
- Con el responsable del equipo: prioridades, objetivos de los primeros meses, retos, cómo trabaja el equipo y cómo dirige.
- Con futuros compañeros o una última ronda con dirección: colaboración del día a día, cultura y rumbo de la empresa.
Si quieres ver en qué cambia cada conversación, tienes una guía sobre la entrevista de RR. HH. y la entrevista con el responsable.
¿Qué preguntas conviene evitar o dejar para más adelante?
- Lo que está en la web en dos minutos. «¿A qué se dedica exactamente la empresa?» demuestra que no te has preparado.
- Salario, vacaciones o jornada intensiva en la primera entrevista, si nadie ha sacado el tema. No es tabú, pero tiene su momento: suele ser con RR. HH. o en una fase posterior, cuando ya hay interés por ambas partes.
- «Entonces, ¿estoy dentro?» Incomoda al entrevistador. Pregunta por los plazos y los siguientes pasos.
- Preguntas de sí o no que cortan la conversación. Las abiertas («¿cómo…?», «¿qué…?») generan intercambio.
- Algo que ya te han explicado. Escucha durante la entrevista y tacha de tu lista lo que ya esté respondido.
- «No, ninguna.» Aunque te hayan contado mucho, siempre puedes preguntar por los siguientes pasos o por lo que esperan del primer trimestre.
¿Cuántas preguntas preparar y cómo hacerlas con naturalidad?
Prepara cinco y haz dos o tres. Si el tiempo aprieta, quédate con tu mejor pregunta y la de los siguientes pasos. Elige las de cada bloque según el momento del proceso.
Para que no suenen a lista recitada:
- Engánchalas a algo que se haya dicho. «Antes has comentado que estáis migrando de herramienta: ¿quién lideraría ese proyecto?» suena mucho mejor que una pregunta genérica.
- Escucha la respuesta de verdad. Asiente, pide un detalle si te interesa y, si encaja, conecta en una frase con tu experiencia. Sin convertirlo en otro discurso.
- Dilas en voz alta antes. Una pregunta que en papel parece clara puede salir larga o confusa. Ensáyalas igual que ensayas tus respuestas.
- Cierra con un agradecimiento breve. «Muchas gracias por el tiempo, me llevo una idea muy clara del puesto» basta.
Un ejemplo ficticio de cierre, de Andrea, candidata a técnica de selección:
«Sí, tengo un par. Antes has dicho que este año vais a abrir dos oficinas nuevas: ¿cuántas incorporaciones calculáis que tendría que gestionar el equipo? Y la segunda: ¿cómo sabréis dentro de seis meses que la persona que entre está haciendo bien su trabajo?»
El final de la entrevista sale mejor cuando el resto ha ido bien. Repasa las preguntas más frecuentes en una entrevista de trabajo y prepara tus ejemplos con el método STAR.
Preguntas frecuentes
¿Puedo llevar las preguntas apuntadas en una libreta?
Sí, y está bien visto. Sacar la libreta al final y decir «me había apuntado un par de cosas» demuestra que te has preparado. Lo que no conviene es leerlas palabra por palabra sin mirar al entrevistador.
¿Qué hago si el entrevistador ya ha respondido a todo lo que tenía preparado?
Dilo con naturalidad («lo que quería preguntar sobre el equipo ya me lo has contado») y tira de algo que haya salido en la conversación para pedir un detalle. Si no, pregunta por los siguientes pasos.
¿Puedo preguntar si he pasado a la siguiente fase?
Mejor no de forma directa, porque pone al entrevistador en un compromiso. Pregunta cuándo esperan tomar una decisión y cómo te lo comunicarán: obtienes la misma información sin incomodar.
¿Y si la entrevista es por videollamada?
Las mismas preguntas sirven. Tenlas en un papel junto a la pantalla, no en otra ventana, para no desviar la mirada de la cámara, y haz una pausa breve antes de cada una para no pisar al entrevistador si hay retraso en la conexión.