¿Por qué quieres dejar tu trabajo actual? Cómo responder en la entrevista

Actualizado el 20 de octubre de 2026

Responde en dos o tres frases, con honestidad y mirando hacia delante: explica qué buscas que no tienes ahora y por qué este puesto te lo da, sin criticar a tu empresa, a tu jefe ni a tus compañeros. Si te despidieron o terminó tu contrato, dilo con naturalidad, en una frase, y pasa a lo que aprendiste y a lo que buscas.

Cuando te preguntan «¿por qué quieres dejar tu trabajo actual?», la buena respuesta cabe en dos o tres frases: qué buscas que ahora no tienes y por qué este puesto te lo da. Sé honesto, mira hacia delante y no critiques nunca a tu empresa, a tu jefe ni a tus compañeros. Si te despidieron o se acabó tu contrato, dilo con naturalidad y pasa enseguida a lo que aprendiste y a lo que buscas.

¿Qué quiere saber el entrevistador con esta pregunta?

No es curiosidad. Detrás de la pregunta hay tres comprobaciones:

  1. Que no haya una señal de alarma. Un conflicto grave, un despido por algo serio o una actitud de queja constante.
  2. Que tu motivo encaje con este puesto. Si te vas porque quieres más responsabilidad y te presentas a un puesto con menos, algo no cuadra.
  3. Que no te vayas a ir dentro de seis meses. Si tu motivo es algo que también existe en esta empresa, el entrevistador lo pensará.

Por eso la pregunta casi nunca va sola: suele venir junto a la de por qué quieres trabajar con nosotros. Lo ideal es que ambas respuestas se conecten.

¿Cuál es la regla de oro para responder?

Habla de hacia dónde vas, no de lo que huyes. «Me voy porque mi jefe no me deja crecer» y «busco un puesto donde pueda asumir más responsabilidad» pueden describir la misma situación, pero la segunda frase habla de ti y del futuro, y la primera habla de un problema que el entrevistador no puede comprobar.

La estructura que funciona:

  1. Una frase sobre tu situación actual, en positivo o neutra («Llevo tres años en…, he aprendido mucho en…»).
  2. Una frase sobre lo que buscas («Ahora quiero…»).
  3. Una frase que conecte con el puesto («Y eso es justo lo que ofrece este puesto porque…»).

Treinta segundos. Si el entrevistador quiere más, preguntará.

¿Cómo responder según tu situación?

Todos los ejemplos son ficticios. Adáptalos a tu caso y a tu forma de hablar.

Quieres crecer o asumir más responsabilidad

Ejemplo ficticio (Elena, técnica de selección): «Llevo cuatro años en una consultora de RR. HH. y he aprendido muchísimo de procesos de selección. Ahora quiero llevar la selección de principio a fin dentro de una empresa, cerca de los equipos, y este puesto de HR Business Partner junior me da justo eso».

Quieres cambiar de sector o de función

Ejemplo ficticio (Pablo, administrativo contable): «En estos años me he ido acercando cada vez más a la parte de análisis: preparo los informes mensuales y es lo que más disfruto. Quiero dedicarme a eso a tiempo completo, por eso me interesa este puesto de analista financiero».

Si el cambio es grande, tienes más detalle en la guía de entrevista para un cambio de carrera.

El salario es una razón importante

Puede serlo y es legítimo, pero que no sea lo único que digas.

Ejemplo ficticio (Nuria, enfermera): «Busco un proyecto con más estabilidad y unas condiciones acordes a mi experiencia en UCI. Lo que me atrae de vuestro hospital es la unidad de cuidados intermedios que estáis abriendo».

Las cifras, mejor para cuando te pregunten por tus expectativas salariales.

Te mudas o hay motivos personales

Ejemplo ficticio (Sergio, comercial): «Nos mudamos a Zaragoza por el trabajo de mi pareja, así que busco un puesto aquí. Tengo muchas ganas de conocer el mercado local, y vuestra cartera de clientes industriales encaja con lo que he hecho hasta ahora».

No hace falta dar más detalles personales de los necesarios.

Despido colectivo, ERE o reestructuración

Ejemplo ficticio (Carmen, técnica de marketing): «La empresa cerró la delegación de Sevilla en una reestructuración y mi puesto desapareció junto con el de todo el equipo. Me quedo con la experiencia en campañas para distribuidores, que es justo lo que necesitáis aquí».

Un despido por motivos de la empresa no dice nada malo de ti. Dilo sin rodeos.

Se termina tu contrato temporal

Ejemplo ficticio (Iván, profesor de FP): «Tenía un contrato de sustitución que terminó en junio, cuando volvió la titular. Ha sido un curso muy bueno y quiero seguir en la formación técnica, ahora con algo más estable».

Te despidieron

Es la situación que más miedo da y la que mejor se resuelve con brevedad y honestidad: qué pasó en una frase, qué aprendiste, y qué haces ahora de otra forma.

Ejemplo ficticio (Raúl, jefe de equipo en logística): «Me despidieron tras el periodo de prueba porque los resultados de mi turno no llegaron a lo que esperaban. Fue duro, pero entendí que asumí el equipo sin pedir la formación que me hacía falta en el software de gestión. Desde entonces me formé en ello y ahora pregunto antes de dar por hecho».

No mientas: los procesos de selección tienen formas de comprobarlo y una mentira descubierta es mucho peor que el despido.

Ya has dejado tu trabajo o tienes un hueco en el CV

Ejemplo ficticio (Laura, diseñadora gráfica): «Dejé mi empresa en marzo para tomarme unos meses y cuidar de un familiar. Ya está resuelto y he aprovechado para actualizarme en diseño de interfaces, que es lo que quiero hacer ahora».

El ambiente era malo

Aquí la regla de oro es fundamental. Puedes decir la verdad sin poner el foco en el conflicto: habla de lo que buscas.

Ejemplo ficticio (Ana, contable): «Busco un equipo con una forma de trabajar más colaborativa, donde se compartan los cierres y se revisen juntos. Por lo que me habéis contado de vuestro equipo de administración, es así como trabajáis».

Si te preguntan directamente, una frase neutra basta: «No encajaba con la forma de trabajar del equipo y preferí buscar algo diferente».

¿Qué errores debes evitar?

¿Cómo practicar esta respuesta?

Esta es una pregunta en la que el tono pesa tanto como las palabras: un leve resentimiento en la voz se nota aunque el contenido sea correcto. Escribe tus tres frases, dilas en voz alta varias veces y escúchate: ¿suena a que vas hacia algo o a que huyes? Si te sale demasiado largo, recorta. Puedes integrarla en tu preparación general, junto con las preguntas más frecuentes de una entrevista de trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Y si todavía no he decidido si me voy?

Puedes decirlo: «Estoy bien donde estoy, pero este puesto me interesa por…». Es una postura legítima y te da margen. Lo que no conviene es sonar indiferente: deja claro qué te atrae de esta oportunidad concreta.

¿Me pueden pedir referencias de mi empresa actual?

Pueden pedirlas, sobre todo en fases avanzadas, pero lo habitual es que no contacten con tu empresa actual sin tu permiso. Si no quieres que lo hagan todavía, dilo con tranquilidad y ofrece una referencia de un empleo anterior.

¿Qué digo si he cambiado muchas veces de trabajo en poco tiempo?

Busca el hilo común entre los cambios y cuéntalo en una frase, reconoce lo que no salió como esperabas y explica por qué este puesto encaja con lo que buscas a largo plazo. Si alguno fue un contrato temporal o un proyecto cerrado, dilo: no es lo mismo que irse.

¿Tengo que dar la misma respuesta en la entrevista con RR. HH. y con el responsable?

Sí, el fondo debe ser el mismo. Puedes dar más detalle técnico al responsable, pero si las versiones no coinciden, se nota y genera dudas.

¿Es mala señal decir que me aburro en mi trabajo?

La palabra «aburrimiento» suena mal; la idea, no. Dilo como algo que buscas: «He aprendido lo que el puesto me podía enseñar y quiero un reto nuevo, como el que describe vuestra oferta».

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